La relación con tu cliente no termina cuando paga. De hecho, ahí empieza la oportunidad de construir lealtad. Un email de seguimiento puede ser la diferencia entre una compra única y un cliente recurrente.
En el mundo de los negocios, especialmente en la era digital, es imposible complacer al 100 % de los clientes. En algún momento, un comentario negativo o una reseña poco favorable llegará, y la manera en que respondas puede marcar una gran diferencia. Lejos de ser una amenaza, las críticas negativas bien gestionadas pueden convertirse en una oportunidad para mejorar tu servicio, fortalecer tu reputación y hasta fidelizar a quienes alguna vez se sintieron insatisfechos.
Fidelizar no es solo dar descuentos; es crear un sistema que motive al cliente a regresar y sentirse parte de la marca. Aunque los grandes comercios usan tarjetas y aplicaciones, un negocio local también puede diseñar programas sencillos y efectivos.
El servicio al cliente no es un lujo reservado para las grandes empresas; en los negocios locales es, muchas veces, la clave para diferenciarse. Una atención cálida, personalizada y coherente con los valores del negocio puede convertir una compra única en una relación duradera.

Fidelización